A.R.
MÉRIDA, YUCATÁN, 26/12/2024. —Con el fin de evitar la tala de árboles sin justificación alguna y el daño a la casa de las aves y otros animales, en el Congreso de Yucatán se propuso mediante una iniciativa reformar la Ley del Arbolado en la entidad.
Esta fue presentada por el diputado Wilmer Monforte Marfil (Morena), explicando que cuando sea necesario talar un árbol, se privilegie su trasplante si la especie lo permite
“Y en caso de que se consiga el permiso para derribar alguna especie de árbol o arbusto, sea obligación de quien lo haga, plantar cuatro nuevos, y que esta obligación quede perfectamente bien establecida”, dijo el legislador.
Se tiene la intención de que la selva yucateca, no se más afectada por la tala, además de fortalecer una cultura de la reforestación.
“Que quede claro que no es una licencia o carta abierta, es más bien intentar reducir al máximo la tala; este es solo un primer paso para la protección de nuestro arbolado, tan importante, para la vida y las condiciones climáticas”, abundó el legislador.




Previamente, dirijo un mensaje, como argumentos, mediante una fábula, para presentar la iniciativa.
Árboles vs. humanos.
En una asamblea de árboles convocada en nuestra selva yucateca, dando inicio desde muy temprano, se reunieron árboles y arbustos, teniendo como testigos a miles de pájaros, sin faltar roedores, grillos y mariposas.
La CEIBA y el CEDRO fueron los encargados del presídium y de llevar el curso de tan importante asamblea.
Compañeros árboles dijo el CEDRO con voz fuerte y gran presencia. Consideramos de suma importancia esta reunión, en los últimos años estamos sufriendo un ataque salvaje y suicida de parte de las personas, estamos viviendo día con día nuestra destrucción, y, al paso que vamos, si no les ponemos un alto, pronto, más pronto de lo que nos imaginamos, seremos un territorio desértico, erosionado y sin vida.
La CEIBA siguió los planteamientos del cedro recordando que muchas especies de árboles, hermanas y primos suyos habían desaparecido, y muchas más, corren el mismo peligro.
¡Aquellas personas que nosotros criamos con nuestros frutos y hojas, aquellas que con nuestra madera le dimos luz y vivienda! ¡Se han vuelto locos! dijo la Ceiba visiblemente molesta.
No es posible que sigamos permitiendo esta situación, ¡Tenemos que poner un alto a esta destrucción!
El JABIN señaló: las personas han perdido la cabeza, por ejemplo, en el caso de mi familia estamos siendo arrasados, chicos y grandes somos brutalmente talados, nuestra preciosa madera que solo es totalmente útil cuando ya somos árboles grandes y maduros y ya cumplimos nuestro ciclo, es mal aprovechada por la ignorancia y la ambición de nuestros depredadores.! ¡Ya no podemos tolerar que no nos dejen dar frutos y semillas o que corten de raíz a los pocos hijos que tenemos!
Compañeros, dijo el HUAYACAN, estoy al punto de mi extinción, mi madera dura y resistente sucumbió a la destrucción de esas horribles motosierras, ¡ya mis frutos no alimentan a las ardillas y chachalacas!
¡Peor es mi caso compañeros! gritó desde las últimas filas el oloroso DZICHILCHE, a pesar de las toneladas de miel que producen mis flores, ¡nos destruyen sin orden y motivo!
Yo no entiendo a las personas opinó el KA’ANCHUNUB. Mi madera le sirve para construir sus viviendas, mis flores le dan miel y mi corteza lo cura cuando tiene tos y catarro, a pesar de todo esto, no me aprecia ni protege.
En ese mismo tenor se fueron manifestando el YA’AXNIC, EL KULINCHE, EL PICH, EL KITANCHE, EL BE’ELSINIK, EL SUBUL, EL GRANADILLO, EL CHAKA, EL CARACOLILLO, EL CHUKUM, EL KI’IKCHE, EL BOJOM, EL CHECHEN, LA HUAYA, EL BONETE, EL PO’OX, EL KI’ILIN, EL YA’AX EK, EL BO’OB Y muchos más que a gritos pedían la palabra para exponer su caso.
El RAMON pidió calma a la asamblea porque a los gritos y molestia de todos los árboles y arbustos, también se unieron los pájaros y los demás animales de la selva muy dañados por las malas acciones de las personas.
¡Acabemos con ellas, no las necesitamos!
¡No las necesitamos!
¡No las necesitamos!
Era el grito generalizado.
La CEIBA tomó nuevamente el control de la asamblea y a duras penas logró calmar los ánimos.
¡Compañeros, compañeros! Vamos a calmarnos. En esta vida todos nos necesitamos y nos complementamos. Vamos a concientizar a las personas para que pare esta destrucción y que se den cuenta que las mayores afectadas con esa actitud son ellas. Que nuestra sombra les protege cuando esperan el camión, mantiene frescas sus casas, y hace posible su trabajo en el campo.
¡Lo más importante es que todo esto haga comprender a las personas, que la vida no es posible sin nuestra presencia!
¡Que, en lugar de destruirnos, nos proteja!
¡BRAVO! ¡BRAVO! ¡BRAVO! gritaban todos los presentes.
¡BRAVO! CEIBA. DEMOSLE A LAS PERSONAS UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD.



